El Proyecto Manhattan fue uno de los secretos mejor guardados del gobierno estadounidense. Con más de 130.000 personas empleadas y un presupuesto de 2 mil millones de dólares, uno pensaría que alguien lo habría sabido.

Los trabajadores no tenían idea de para qué servían sus tareas, ya que los detalles del Proyecto Manhattan se mantenían tan secretos. A una lavandera se le asignó una herramienta “para escuchar ruidos de clic”. Era un contador Geiger, usado para comprobar los niveles de radiación de los uniformes.

El Proyecto Manhattan

El Proyecto Manhattan fue un proyecto de investigación y desarrollo durante la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo principal era desarrollar armas altamente avanzadas que las Fuerzas Aliadas usarían para derrotar a las Potencias del Eje.

El proyecto alcanzó su culminación en 1938 cuando los científicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strassman descubrieron la fisión nuclear. El descubrimiento de estos científicos alemanes llevó a Albert Einstein y Leo Szilard a advertir al entonces presidente Roosevelt que los alemanes podrían estar construyendo una bomba atómica.

Se creó oficialmente en 1942 y se llamó Proyecto Manhattan porque inicialmente se ubicó en 270 Broadway, Manhattan.

El proyecto dio paso a una nueva forma de guerra–la atómica. (Source: Atomic Heritage)

Seguridad y Secretismo

Garantizar que los sitios del Proyecto Manhattan fueran encubiertos y seguros era una parte esencial para mantener el secreto del proyecto. Esta fue una de las acciones importantes que el jefe del proyecto, el General Leslie R. Groves, tuvo que asumir. Aunque el proyecto se llamaba Proyecto Manhattan, sus ubicaciones y sitios no estaban en absoluto cerca de Manhattan. En su lugar, los ingenieros del proyecto eligieron áreas específicas que estaban prácticamente aisladas del público.

Las personas empleadas en el proyecto tenían que someterse a rigurosas verificaciones de antecedentes antes de poder comenzar sus trabajos. El FBI tenía la tarea de asegurar que los empleados no tuvieran antecedentes penales ni conexiones sospechosas con simpatizantes del Eje. Una vez aprobados, se les entregaba una credencial de seguridad que mostraba su nombre, foto y nivel de autorización. Dependiendo de sus niveles de autorización, los empleados solo tenían acceso a la información necesaria para sus tareas.

Otra forma en que el General Groves mantuvo el secreto fue controlar cómo los empleados hablaban y escribían. Además, todos los trabajadores debían firmar un formulario comprometiéndose a guardar silencio sobre el proyecto. El general también impulsó propaganda para recordar regularmente a los empleados cómo debían escribir y hablar para proteger los secretos del proyecto. “¡Lo que ves aquí, lo que haces aquí, lo que escuchas aquí cuando te vas, que se quede aquí!” era un cartel estándar en todos los sitios del proyecto. (Source: Life)

Legado

Quizás el legado más notable del proyecto sea el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial. Fue la primera vez que EE. UU. utilizó el producto del proyecto para la guerra. Este bombardeo causó aproximadamente 237.000 víctimas. Little Boy y Fat Man fueron los ‘bebés’ del proyecto, mostrando al mundo que la guerra había tomado un camino diferente.


Este proyecto impulsó la guerra hacia una forma más compleja. Encendió la investigación nuclear en otros continentes y comenzó la carrera armamentista nuclear de la Guerra Fría. (source: Atomic Heritage)