Muchos expertos debaten el desarrollo y la evolución del pelo, las plumas y las escamas. En contraste con la idea, un artículo escrito por Nicolas Di Poï y Michel C. Milinkovitch propuso la vinculación de los tres apéndices cutáneos, explicando la ascendencia común de los amniotas. 

En un estudio de 2016, los investigadores sugirieron que los mamíferos, aves y reptiles comparten una ascendencia común a un único ancestro reptiliano, ya que han encontrado la existencia de una placoda física en reptiles.

La importancia de la ectodispasina‑A

Una revista publicada en Science Advances reveló el vínculo entre las plumas de las aves, el pelo de los mamíferos y las escamas de los reptiles. Escrita por Nicolas Di Poï y Michel C. Milinkovitch en 2016, el artículo propone que los mamíferos, aves y reptiles provienen de un ancestro reptiliano compartido que vivió hace más de 300 millones de años. (Fuente: Science Advances

Antes de la publicación de este estudio, muchos científicos permanecían divididos sobre la evolución de las plumas, el pelo y las escamas. Estos apéndices cutáneos comienzan de manera casi idéntica. Además, solo los mamíferos y las aves desarrollan placodas, una estructura embrionaria engrosada de la cual surgen el pelo y las plumas, mientras que los reptiles no lo hacen. 

Dentro de este estudio, los investigadores estudiaron a fondo el dragón barbudo, un género de reptiles que incluye especies de lagartos. Los expertos investigaron tres especies de lagartos del dragón barbudo. El primer dragón barbudo es un tipo regular, cubierto de escamas. El segundo dragón barbudo está en un punto intermedio, ya que tiene escamas pero es de tamaño reducido al contener solo una copia de una mutación genética natural específica. El último dragón barbudo posee dos copias de la mutación genética y no tiene escamas en absoluto, el dragón barbudo australiano mutante y sin escamas o el Pogona vitticeps.


Al comparar los genomas de estas tres especies, Di Poï y Milinkovitch descubrieron que el tamaño de las escamas de los lagartos correlacionaba con la cantidad de ectodispasina‑A o EDA presente en sus células. Un aumento de la cantidad de EDA significaba escamas más largas, mientras que su ausencia significaba la falta de escamas. (Fuente: PBS)

Identificamos que el aspecto peculiar de estos lagartos desnudos se debe a la interrupción de la ectodispasina‑A (EDA), un gen cuyas mutaciones en humanos y ratones son conocidas por generar anomalías sustanciales en el desarrollo de dientes, glándulas, uñas y pelos.

Michel Milinkovitch

(Fuente: Science Daily

El descubrimiento del lagarto sin escamas

Sus descubrimientos indicaron la existencia de placodas físicas en reptiles, razonando que la mayoría de mamíferos, aves y reptiles son descendientes de un ancestro reptiliano compartido.

De hecho, hemos identificado en reptiles nuevas firmas moleculares que son idénticas a las observadas durante el desarrollo de pelos y plumas, así como la presencia de la misma placoda anatómica que en mamíferos y aves. Esto indica que los tres tipos de apéndices cutáneos son homólogos: las escamas de los reptiles, las plumas de las aves y los pelos de los mamíferos, a pesar de sus formas finales muy diferentes, evolucionaron a partir de las escamas de su ancestro reptiliano común.

Michel Milinkovitch

Sus hallazgos continúan vinculando a mamíferos, aves y reptiles, ya que el mal funcionamiento del EDA impide una placoda de escama regular, de manera similar a cómo las aves y los mamíferos no pueden desarrollar placodas adecuadas de plumas o pelos cuando han experimentado una mutación similar en un gen. (Fuente: Science Daily)