Hasta la década de 1980, los científicos creían que los bebés no sentían dolor porque no habían desarrollado completamente los receptores del dolor. Asumían que las reacciones de los bebés a los pinchazos y punzadas eran solo respuestas musculares. ¿Pero los bebés realmente sienten dolor?
Se pensó durante mucho tiempo que los bebés no sentían dolor. Se les sometía rutinariamente a procedimientos mayores sin anestesia hasta 1987, cuando el dolor de los recién nacidos fue reconocido legalmente por los médicos.
¿Cómo sienten dolor los bebés?
Antes de los años 80, los médicos realizaban cirugías en bebés sin anestesia ni ninguna forma de mitigación del dolor porque se asumía que sus receptores del dolor no estaban completamente desarrollados. Otra razón era que los médicos no sabían cómo medir su dolor y que ciertos medicamentos serían peligrosos de usar a una edad tan temprana.
Hoy estamos mejor informados. Aunque los bebés no pueden comunicar sus niveles de dolor, los científicos han desarrollado varios métodos para averiguar cómo se sienten. Un nuevo estudio publicado en Current Biology muestra cuánto hemos subestimado la cantidad de dolor que siente un bebé, especialmente cuando está bajo mucho estrés. (Fuente: The Conversation)
¿Por qué fueron lentos los estudios sobre el dolor infantil?
La principal razón por la que el progreso en el estudio del dolor infantil se retrasó bastante fue que los expertos no podían ponerse de acuerdo sobre un método específico para medir el dolor de los bebés. No fue hasta las últimas décadas que los científicos hicieron esfuerzos por aplicar mejores métodos para detectar el dolor infantil. El mismo método también se aplicó para determinar los niveles de dolor de personas que son no verbales o no pueden comunicarse.
La primera fase de los estudios se realizó con animales a principios de la década de 1980. A través de estos estudios, los científicos pudieron observar las conexiones funcionales y estructurales dentro del sistema nervioso que desencadenarían el dolor.
Lo que no tenían claro era si estas mismas conexiones están lo suficientemente maduras en los bebés para que experimenten la misma cantidad de dolor que los adultos.
Durante este tiempo, los científicos también comenzaron a explorar métodos para determinar diferentes niveles de dolor en los bebés. Después de realizar un procedimiento de pinchazo en el talón, se miden los cambios en los aspectos fisiológicos, hormonales y conductuales de manera correspondiente. Tras una investigación exhaustiva, se sugirió que el dolor infantil debe evaluarse con una combinación de diferentes métodos.
Esto finalmente llevó a la creación de diferentes sistemas clínicos de puntuación del dolor, como el Premature Infant Pain Profile. (Fuente: The Conversation)
¿Puede detectarse neurológicamente el dolor infantil?
Uno de los avances significativos comenzó en el Laboratorio Fritzgerald del University College of London. En lugar de centrarse en las reacciones fisiológicas y conductuales para determinar el rango de dolor en un bebé, decidieron observarlo desde un punto de vista neurológico.
Los investigadores midieron directamente la actividad de las células cerebrales responsables de la sensación de dolor. Se realizaron procedimientos no invasivos mediante el uso de electromiografía (EMG) y electroencefalografía (EEG) para detectar la actividad eléctrica que generan los músculos y las células cerebrales después de que ocurre el dolor.
Los estudios han confirmado que los bebés, de hecho, sienten dolor. Sin embargo, dependiendo de sus experiencias y edad, el nivel de dolor puede variar. (Fuente: The Conversation)





