Algunos animales han adquirido la capacidad de hablar mediante el aprendizaje o el entrenamiento, como los loros y los elefantes. Pero sorprendentemente, los monos y los simios, los primates más cercanos al ser humano, siguen sin poder producir un habla similar a la humana. Muchos creen que su anatomía les impide hablar como los humanos, pero nuevas investigaciones han refutado esa idea. 

A pesar de estar anatómicamente equipados para un habla similar a la humana, los monos y los simios, incluido el macaco japonés, no pueden hablar como los humanos debido a la falta de control neural sobre los músculos del tracto vocal. 

Teoría de Darwin sobre el Tema

Algunos animales nos sorprendieron con su capacidad aprendida de hablar, como Alex, el loro, que tenía un vocabulario de más de 100 palabras e incluso comprendía números cardinales y ordinales. Además, un elefante llamado Kosik también aprendió coreano, usando la punta de su trompa de la misma manera que la gente silba con los dedos. Dados estos ejemplos, algunos comienzan a preguntarse, ¿por qué nuestros primates más cercanos, los monos y los simios, no saben hablar?

Muchas personas inicialmente asumieron que los monos no podían hablar como los humanos porque eran incapaces de producir los sonidos del habla humana. La mayoría creía que la garganta y la boca de estos primates les impedían mover la lengua, las mejillas, el diafragma y las cuerdas vocales como nosotros. Pero nuevas investigaciones sugieren lo contrario.

El biólogo evolutivo y científico cognitivo William Tecumseh Sherman Fitch III, autor principal de la investigación, afirma que la respuesta a por qué los monos y los simios no pueden hablar como los humanos se remonta a la época de Darwin. Darwin explicó que los primates no humanos no podían producir sonidos del habla humana debido a su cerebro. Con el paso de los años, muchos expertos argumentaron que la anatomía de los primates no humanos les impedía producir la amplia gama de sonidos vocálicos que los humanos pueden generar.

Fitch y Asif Ghazanfar, su coautor, neurocientífico de la Universidad de Princeton, teorizaron que Darwin tenía razón. Con eso, entrenaron a Emiliano, un macaco de cola larga, en el laboratorio de primates de Princeton. Emiliano se sentó en una silla mientras grababan un video de rayos X de él realizando numerosas tareas como bostezar, comer y producir una variedad de chasquidos de labios y vocalizaciones. Sus hallazgos demostraron que muchos antropólogos estaban equivocados. (Fuente: Science

La investigación que refutó a los expertos

Los hallazgos de su investigación sugieren que los macacos están anatómicamente equipados para producir un habla similar a la humana. Y dado que la anatomía vocal del macaco se asemeja a la de otros simios y monos, Fitch afirma que estos primates no humanos también están listos para hablar.

Los investigadores llegaron a esta conclusión analizando 99 configuraciones diferentes del tracto vocal de Emiliano’s, empleando numerosas herramientas lingüísticas capaces de medir qué configuraciones de la laringe, la lengua y los labios pueden producir las frecuencias correspondientes a varios sonidos vocálicos. Luego, los expertos introdujeron las configuraciones vocales de Emiliano’s en una simulación de programa informático, y descubrieron que la voz de mono simulada de Emiliano’s era clara y comprensible.

Si estos primates no humanos están listos para hablar, ¿por qué no pueden hablar como los humanos? La respuesta está en su cerebro. Los monos y los simios no tienen control neural sobre los músculos de su tracto vocal para operarlos como en el habla humana, lo que los limita a gruñidos, arrullos y chillidos. (Fuente: Science