Algunas personas pueden controlar cuándo les sale la piel de gallina—y los científicos están desconcertados

Travis Carrasco, 29 años, es ingeniero mecánico en Las Vegas, Nevada. En todos los sentidos, es una persona normal. Le encanta colorear con lápices de colores; le gustan los libros de liderazgo y el color verde.

Pero en su juventud, sus familiares notaron la peculiar tendencia de Carrasco a mover la cabeza de un lado a otro. Les dijo que se estaba provocando la piel de gallina. No le creyeron.

Se equivocaron.

Según el extremo bajo de estimaciones informales, aproximadamente una de cada 1500 personas tiene algo llamado Piloerección Generada Voluntariamente (VGP), la capacidad de provocarse conscientemente la piel de gallina. Lo extraño es que la VGP no debería existir. El fenómeno tanto desconcierta como intriga a los neurofisiólogos al desafiar la comprensión convencional… Continuar leyendo (lectura de 4 minutos)