La historia del secuestro del hijo del hombre más rico de Asia y del asombroso rescate de 130 millones de dólares es una de las narrativas más increíbles de la actividad criminal contemporánea. En 2010, un gángster de Hong Kong arrebató al hijo de Li Ka-shing, la novena persona más rica del mundo, y exigió un rescate enorme. El secuestro del hijo de Li, Víctor, se llevó a cabo con una precisión excepcional, y el secuestrador incluso pudo llamar al prominente empresario y pedirle consejo sobre cómo invertir el rescate.

El secuestro de Victor Li comenzó el 17 de junio de 2010, cuando el niño de doce años fue arrebatado de su escuela en Hong Kong. Los secuestradores hicieron grandes esfuerzos para asegurarse de que su objetivo no estuviera en absoluto al tanto de su presencia. Antes del secuestro, la banda había planificado meticulosamente su ruta e incluso había creado un servicio de entrega falso para llevar una furgoneta sin identificación a la escuela. Cuando la furgoneta llegó a la escuela, dos hombres que fingían ser repartidores agarraron a Victor y se marcharon.

Cuando se dio a conocer la noticia del secuestro, los secuestradores contactaron a Li Ka-shing y exigieron un rescate de 130 millones de dólares. Para asegurarse de que el rescate fuera pagado, los secuestradores enviaron a Li un video de Victor, junto con un mensaje que decía “Pagan el rescate o lo mataremos”. Sin otra opción, Li pagó el rescate.

Sin embargo, la historia dio un giro inesperado cuando el secuestrador volvió a contactar a Li Ka-shing. El secuestrador, identificado como Cheung Tze-keung, pidió consejo sobre cómo invertir el rescate. Li, obviamente sorprendido por la solicitud, le preguntó a Cheung por qué quería invertir el dinero. Cheung explicó que quería asegurarse de que el dinero se utilizara de manera provechosa y que beneficiara a la sociedad de alguna forma.

Finalmente, Li aceptó darle a Cheung consejo sobre la mejor manera de invertir el dinero. Sin embargo, el consejo nunca se siguió, ya que Cheung fue arrestado unas semanas después. Fue condenado a cadena perpetua, donde permanece hasta el día de hoy.

El secuestro de Victor Li y la posterior solicitud de Cheung de consejo sobre cómo invertir el dinero del rescate fueron un evento extraordinario. La historia subraya hasta dónde pueden llegar los criminales para lograr sus objetivos, y también hasta dónde llegan las personas para proteger a sus familias y seres queridos. También sirve como recordatorio de que el delito, por sofisticado que sea, no quedará sin castigo.