En 1986, apareció la chaqueta perdida de Azaria Chamberlain cerca de una madriguera de dingos. Durante cinco años y medio, aquella pequeña prenda había formado parte del vacío en el centro del caso: una bebé desaparecida de una tienda de campaña en Uluru, una madre en prisión y un país discutiendo si un perro salvaje podía haberse llevado a una niña.[1]

El famoso caso de “el dingo se llevó a mi bebé” no quedó oficialmente resuelto hasta 2012, cuando una forense aceptó que Azaria Chamberlain, de nueve semanas, había muerto atacada por un dingo. Lindy Chamberlain había pasado más de tres años en prisión antes de que una prueba hallada por casualidad ayudara a exonerar a la familia.

Azaria Chantel Loren Chamberlain tenía nueve semanas el 17 de agosto de 1980, cuando Lindy y Michael Chamberlain acampaban con sus hijos en Uluru, entonces conocido ampliamente como Ayers Rock, en el Territorio del Norte de Australia.[1] Lindy dijo que vio a un dingo salir de la tienda familiar y descubrió que Azaria había desaparecido. Su cuerpo nunca fue encontrado.[1]

La primera investigación oficial en Alice Springs aceptó la versión de los padres y criticó la investigación policial. Sus conclusiones se transmitieron en directo por televisión, algo inédito en Australia.[1] Luego el caso cambió de rumbo. Tras nuevas pesquisas y una segunda investigación judicial en Darwin, Lindy fue juzgada por asesinato.[1]

El 29 de octubre de 1982, Lindy Chamberlain fue declarada culpable y condenada a cadena perpetua. Michael Chamberlain fue condenado como cómplice encubridor y recibió una pena suspendida.[1] El juicio atrajo una atención mediática extraordinariamente intensa, y las críticas posteriores se centraron en la cobertura sensacionalista, los prejuicios y la profesionalidad del proceso.[1]

Las palabras asociadas al caso viajaron mucho más allá de la sala del tribunal. En todo el mundo, la gente repitió alguna versión de “un dingo se comió a mi bebé”, aunque los informes difieren sobre el grito exacto de Lindy, entre ellos “el dingo tiene a mi bebé”, “un dingo se llevó a mi bebé” y “Dios mío, Dios mío, un dingo tiene a mi bebé”.[2] Un grito lanzado desde un campamento se convirtió en un chiste, separado de la muerte de una niña real.

Los Chamberlain siguieron apelando, pero sus recursos fracasaron, incluida una apelación final ante el Tribunal Superior.[1] El giro llegó solo después del hallazgo fortuito de la chaqueta de Azaria cerca de una madriguera de dingos. El descubrimiento respaldó la versión de la defensa, ayudó a impulsar nuevas investigaciones judiciales y condujo a la liberación de Lindy tras más de tres años en prisión.[1]

El expediente legal avanzó lentamente después de que la historia pública ya se hubiera endurecido. Las condenas de ambos padres acabaron siendo anuladas, pero la conclusión oficial no llegó hasta 2012, treinta y dos años después de la desaparición de Azaria. La forense del Territorio del Norte, Elizabeth Morris, determinó formalmente que Azaria había sido llevada y matada por un dingo.[1]

En esa cuarta investigación judicial, el tribunal escuchó pruebas de numerosos ataques de dingos a humanos, incluidos ataques a niños. Un abogado que asistía a la forense dijo que el tribunal había recibido información sobre 239 ataques de dingos registrados en Queensland entre 1990 y 2011, y argumentó que algo que quizá parecía improbable en 1980 no debía seguir tratándose así décadas después.[4]

A las puertas del tribunal de Darwin, Lindy Chamberlain dijo que esperaba que los australianos reconocieran por fin a los dingos como animales peligrosos.[4] La resolución también cambió el registro oficial de Azaria. Antes de la investigación final, su certificado de defunción aún indicaba que la causa de la muerte era desconocida.[4]

La indemnización no estuvo a la altura de la magnitud del calvario. Los Chamberlain recibieron finalmente alrededor de 1,3 millones de dólares por encarcelamiento injusto, una suma descrita como inferior a un tercio de sus gastos legales.[1] Lo que quedó fue un inventario sombrío: una bebé desaparecida de una tienda de campaña, una frase repetida durante décadas y una pequeña chaqueta encontrada cerca de la guarida de un dingo.

Fuentes

  1. Death of Azaria Chamberlain, Wikipedia
  2. "Dingo ate my baby," Wikipedia
  3. All That's Interesting, "A Dingo Ate My Baby": Inside Azaria Chamberlain's Tragic Death
  4. NBC News, "'Dingo baby' mystery finally solved? Australia inquest hopes to close 1980 case"