La música faltaba en Moscú. Suecia acababa de empatar 4-4 con la Unión Soviética, un resultado suficiente para ganar el Campeonato Mundial de Hockey sobre Hielo de 1957, y la ceremonia en la pista exigía que sonara el himno nacional sueco. Los anfitriones no lo tenían preparado, así que los jugadores suecos se acercaron al sistema de megafonía y cantaron la canción que sí podían sacar adelante: “Helan går”, una canción sueca de brindis.[1]
En el Campeonato Mundial de Hockey sobre Hielo de 1957 en Moscú, Suecia conquistó el título tras empatar 4-4 con la Unión Soviética, pero los anfitriones no tenían el himno sueco. Según se cuenta, los jugadores no se sabían lo bastante bien la letra del himno, así que cantaron “Helan går” en su lugar.[1]
El torneo comenzó el 24 de febrero de 1957 en el Palacio de los Deportes del Estadio Central Lenin y terminó el 5 de marzo con Suecia en primer lugar, la Unión Soviética en segundo y Checoslovaquia en tercero.[1] Fue el primer Campeonato Mundial de Hockey sobre Hielo celebrado en la Unión Soviética, y el último que se disputó sobre hielo natural.[1]
La pista estaba inmersa en un momento político más amplio. Unos meses antes, las tropas soviéticas habían reprimido la Revolución húngara, y varios países se ausentaron del campeonato de Moscú en señal de protesta. Estados Unidos y Canadá lo boicotearon, junto con Noruega, Alemania Occidental, Italia y Suiza.[1] Con esos equipos fuera, la Unión Soviética era la gran favorita jugando en casa.[1]
Suecia no se llevó el torneo por puro trámite. En su tercer partido, el equipo derrotó a Checoslovaquia por 2-0, una victoria que la crónica del torneo describe como un paso importante hacia el título.[1] Una parada sueca de aquel encuentro suena como si perteneciera a un deporte de otra época: el defensa Vilgot Larsson despejó el disco de cabeza lejos de su propia portería, en una era anterior al uso obligatorio del casco, y después necesitó varios puntos de sutura.[1]
El partido final contra la Unión Soviética parecía devolver el campeonato al guion esperado. Suecia marcó los dos primeros goles, pero el equipo soviético respondió con cuatro.[1] En el tercer periodo, Eilert Määttä y Erling Lindström anotaron para Suecia, poniendo el 4-4, y el portero Thord Flodqvist ayudó a conservar el empate.[1]
Para la clasificación, el empate bastaba. Suecia terminó el torneo como campeona del mundo y consiguió su segundo título.[1] Para quienes organizaban la ceremonia, aquello creó un problema. Los organizadores soviéticos no habían previsto una victoria sueca y no tenían disponible el himno nacional de Suecia.[1]
Los jugadores intentaron resolverlo por su cuenta. Según la crónica del torneo, estaban dispuestos a cantar el himno, pero no se sabían la letra lo suficientemente bien.[1] Lo que sí conocían era “Helan går”, una canción de brindis lo bastante familiar como para sostener el momento cuando falló la música oficial.[1]
Así que el campeonato de Suecia no terminó con un himno oficial, impecable, proporcionado por el país anfitrión. Terminó con unos jugadores de hockey en una pista de Moscú, recién coronados campeones del mundo, llenando la megafonía con una canción de mesa porque la ceremonia de victoria había olvidado la música del ganador.






