Los documentos finales del funeral de Winston Churchill acabaron ocupando más de 415 páginas, pero una de las correcciones más extrañas no tenía que ver con una ruta, un himno ni una salva de cañón. El plan tuvo que seguir adaptándose a un hecho obstinado de la vejez: Churchill seguía vivo, y algunos de los hombres previstos para llevar su féretro ya no lo estaban.[1]

Operación Hope Not fue el nombre en clave del plan para el funeral de Estado de Winston Churchill, iniciado tras su derrame cerebral de 1953 y revisado durante años porque, como dijo lord Mountbatten, Churchill “seguía viviendo y los portadores del féretro seguían muriendo”.

El derrame cerebral de Churchill se produjo en 1953, durante su segundo mandato como primer ministro, y el episodio se mantuvo oculto al público.[1] La reina Isabel II fue una de las pocas personas que lo supieron, y autorizó los preparativos de un funeral “a una escala acorde con su lugar en la historia”.[1]

El nombre en clave contenía una pequeña broma sombría: Operación Hope Not, algo así como “Esperemos que no”.[1] En 1958, después de que Churchill casi muriera de neumonía, la planificación se volvió más urgente.[3] La reina decidió que Churchill, aunque no era miembro de la familia real, debía recibir un funeral de Estado completo, un honor excepcional para un plebeyo y comparable en magnificencia al funeral del duque de Wellington en 1852.[1][3] Mary Soames, hija de Churchill, diría más tarde que su padre se sintió complacido cuando la reina le comunicó aquel honor años antes de su muerte.[3]

Un funeral planeado antes de la muerte

Para 1957, Westminster Hall ya había sido elegido como el lugar donde Churchill sería expuesto en capilla ardiente.[1] En 1958, se preparó un plan detallado bajo la dirección del duque de Norfolk, el conde mariscal, cuya oficina se encargaba de la maquinaria ceremonial de este tipo de ocasiones.[1] El título final llevaba todo el peso de la Gran Bretaña oficial: State Funeral of the Late Sir Winston Leonard Spencer Churchill, K.G., O.M., C.H.[1]

Churchill entonces se negó, simplemente al seguir viviendo, a ajustarse al calendario que implicaba todo aquel papeleo. Sobrevivió a la década de 1950, entró en la de 1960 y murió a los 90 años.[2] La frase de Mountbatten sobre los portadores del féretro captaba perfectamente lo absurdo de la situación.[1] Un funeral de Estado depende de nombres, rangos, cargos y cuerpos colocados en un orden exacto. La longevidad de Churchill convirtió esa precisión en un problema administrativo recurrente.

El 24 de enero de 1965, el plan por fin dejó de ser hipotético.[2] La versión final se emitió el 26 de enero, dos días después de la muerte de Churchill, y el funeral tuvo lugar el 30 de enero.[1] Para entonces, la Operación Hope Not llevaba existiendo unos doce años.[1]

El día en que el plan finalmente funcionó

Durante tres días, el cuerpo de Churchill permaneció expuesto en Westminster Hall por decreto de la reina.[2] El 30 de enero, el funeral se celebró en la catedral de San Pablo, con la presencia de la reina Isabel II, un gesto poco habitual en el funeral de una figura no perteneciente a la realeza.[2] Asistieron representantes de 120 países, y la ceremonia involucró a miles de participantes, policías y personal de seguridad.[2]

En el Hospital Naval de Bethesda, en Maryland, el presidente Lyndon B. Johnson estaba enfermo con una grave afección respiratoria y aún esperaba poder cruzar el Atlántico para asistir al funeral.[3] Sus médicos y asesores se opusieron al viaje, y en su lugar asistió el expresidente Dwight D. Eisenhower como invitado de la familia Churchill.[3]

Después de la ceremonia en San Pablo, el féretro de Churchill fue llevado al Támesis y colocado a bordo del MV Havengore para el trayecto hasta la estación de Waterloo.[1][2] Desde allí, un tren funerario lo llevó hacia Bladon, en Oxfordshire, donde fue enterrado en la iglesia de San Martín, cerca de la tumba de su padre.[1]

Los documentos que se conservan siguen siendo un monumento de otra clase: cientos de páginas para una muerte que se negó a llegar según lo previsto.[1] La Operación Hope Not terminó no con otra revisión, sino con el féretro sobre el río, el tren esperando en Waterloo y el camino a Bladon ya despejado.

Fuentes

  1. Operation Hope Not
  2. Death and state funeral of Winston Churchill
  3. How the Queen orchestrated Churchill's funeral sixty years ago this week