En la televisión infantil, Margaret Hamilton tenía que dar una explicación bastante peculiar. El rostro que muchos espectadores reconocían de El mago de Oz pertenecía a la mujer que había siseado amenazas contra Toto y poblado de pesadillas la imaginación antes de dormir. Hamilton, que había sido maestra de jardín de infancia, pasó años diciéndoles a los niños que la bruja era solo una ficción.[3]

Margaret Hamilton, la Bruja Mala del Oeste en El mago de Oz, había sido maestra de jardín de infancia antes de convertirse en una de las villanas más famosas de Hollywood. Después de Oz, siguió vinculada públicamente con la infancia, la alfabetización, los animales y la educación.

La imagen que la acompañó era verde, envuelta en humo y de voz cortante. En 1939, MGM eligió a Hamilton para interpretar tanto a Almira Gulch como a la Bruja Mala del Oeste en El mago de Oz, dándole la amenaza que todavía se pega a la película: “Te atraparé, preciosa, y también a tu perrito”.[1][4] Décadas después, el American Film Institute clasificó a la Bruja Mala como la cuarta mayor villana de Hollywood y la mayor villana femenina de su historia.[1]

La vida de Hamilton antes de aquel papel había girado en torno a un público muy distinto. Margaret Brainard Hamilton nació en Cleveland en 1902 y se formó en la Wheelock Kindergarten Training School, más tarde Wheelock College.[1][2] Antes de convertirse en actriz profesional, trabajó como maestra de jardín de infancia.[1] La mujer recordada por asustar a los niños se había ganado la vida cuidándolos en un aula.

La maestra detrás de la bruja

Hamilton no llegó al cine como un descubrimiento glamuroso. Debutó en la pantalla con Another Language en 1933, y luego se convirtió en una activa actriz de reparto durante la década de 1930.[2] Sus biografías la describen como una intérprete a la que a menudo le asignaban papeles de maestras estrictas, solteronas, amas de llaves, entrometidas y otras mujeres sin demasiadas contemplaciones, personajes que aprovechaban su rostro anguloso y su voz inconfundible.[3]

Para cuando llegó Oz, Hamilton ya llevaba años trabajando en el cine.[1] El papel le dio una especie de inmortalidad, pero también colocó una máscara sobre su vida pública. Los niños que la conocían no veían primero a una exmaestra ni a una actriz de carácter en plena carrera. Veían a la mujer del castillo, la escoba y la amenaza contra el perro de Dorothy.

Hamilton parece haber comprendido el problema con una ternura poco común. Una biografía señala que estaba profundamente dedicada a los niños y a la educación, y que a menudo tranquilizaba a los jóvenes espectadores explicándoles que la Bruja Mala era solo un papel.[3] Aquella aclaración no era una nota menor de publicidad. Era una respuesta práctica al miedo que su propia interpretación había creado.

Una villana que siguió eligiendo a los niños

Después de El mago de Oz, Hamilton continuó trabajando en teatro, cine, radio y televisión durante una carrera que abarcó unos cincuenta años.[1] Apareció en películas posteriores, tuvo cameos televisivos y se hizo familiar para nuevos públicos gracias a comedias de situación y comerciales.[1] También participó en Mister Rogers’ Neighborhood, un programa construido en torno a hablarles a los niños con calma y de forma directa.[3]

Fuera de la pantalla, sus compromisos públicos apuntaban en una dirección muy distinta al papel que la hizo famosa. Hamilton obtuvo reconocimiento por su activismo en favor de los derechos de los animales y por su compromiso de toda la vida con la educación pública.[1] Otra fuente biográfica señala que apoyó programas de alfabetización, lo que la mantuvo ligada al mundo de la infancia y el aprendizaje mucho después de dejar la enseñanza en el jardín de infancia.[3]

Hamilton tuvo un hijo, Hamilton Wadsworth Meserve, y no volvió a casarse tras divorciarse de Paul Boynton Meserve en 1938.[2][3] El público, sin embargo, seguía volviendo al sombrero puntiagudo. Ese fue el extraño pacto de su carrera: la interpretación perduró porque asustaba a los niños de manera extraordinaria, mientras que la mujer debajo de todo aquello seguía dando un paso al frente para decirles que el monstruo era maquillaje, vestuario, voz y juego.

Fuentes

  1. Margaret Hamilton (actress), Wikipedia
  2. Hamilton, Margaret (1902-1985), Encyclopedia.com
  3. Margaret Hamilton Biography and Movie Career, Movie Star History
  4. Everything You Need to Know About Margaret Hamilton, Us Weekly