Cuando baja la marea en North Ronaldsay, las ovejas descienden hasta la orilla que queda al descubierto. No se dirigen a los pastos. Ramonean las algas pardas y el kelp que el mar deja expuestos, y luego esperan el regreso del agua mientras rumian cuando sube la marea.[1]

Las ovejas de North Ronaldsay son una rara raza escocesa cuyo rebaño insular original sobrevive casi por completo a base de algas marinas, después de que un muro de piedra del siglo XIX las confinara a la zona costera para proteger las pequeñas granjas y los campos.

North Ronaldsay se encuentra en el extremo norte de las Orcadas, frente a la costa septentrional de Escocia, y sus ovejas son animales pequeños para tener una reputación tan singular. Los carneros pesan unos 30 kg, las hembras alrededor de 25 kg, y ambos miden cerca de 41 cm de altura. Los carneros tienen cuernos, las ovejas en su mayoría no, y sus vellones pueden ser blancos, grises, marrones, negros o rojizos.[1]

Su fama viene de lo que comen. El rebaño semisalvaje original de North Ronaldsay evolucionó hasta subsistir casi por completo a base de algas marinas, uno de los pocos mamíferos conocidos que lo hacen.[1] Esta costumbre no se creó en un laboratorio ni se diseñó como experimento agrícola. Comenzó con una frontera.

El muro que cambió al rebaño

A comienzos del siglo XIX, los isleños construyeron un dique de piedra seca alrededor de North Ronaldsay. El muro medía unos 1,8 m, o 6 pies, de altura, y rodeaba por completo la isla, manteniendo a las ovejas en la franja costera y lejos de las pequeñas explotaciones y los campos del interior.[1]

La costa ya formaba parte de la economía de la isla. Las algas se usaban en la producción de kelp, de la que se obtenía carbonato de sodio, pero cuando esa actividad dejó de ser rentable, la misma costa asumió un nuevo papel. Las ovejas fueron desplazadas fuera de las tierras agrícolas para proteger los cultivos, y la playa se convirtió en su pasto.[1]

Con el paso de las generaciones, el ritmo diario del rebaño se ajustó a la marea. Cuando el agua se retira, las ovejas pastan sobre las algas expuestas. Cuando la marea sube, dejan de alimentarse y rumian mientras la orilla vuelve a quedar cubierta.[1] Un animal de campo se convirtió, en la práctica, en un animal de marea.

Un cuerpo adaptado a las algas

Las algas aportan minerales distintos y también riesgos distintos a los de la hierba. Las ovejas de North Ronaldsay extraen el oligoelemento cobre con mucha más eficiencia que otras razas, porque su dieta de algas les proporciona solo cantidades limitadas de cobre.[1]

Esa adaptación tiene un coste. Si las ovejas de North Ronaldsay se alimentan con hierba, pueden ser vulnerables a la toxicidad por cobre, ya que los niveles elevados de cobre son tóxicos para las ovejas.[1] El mundo del pasto común, el que la mayoría de la gente asocia con las ovejas, puede volverse peligroso para una raza moldeada por la costa.

La raza pertenece al grupo de ovejas de cola corta del norte de Europa y se ha desarrollado con pocos cruces con razas modernas.[1] Antiguamente se criaba sobre todo por su lana, pero hoy los dos rebaños más grandes son asilvestrados: uno en North Ronaldsay y otro en Auskerry, otra isla de las Orcadas.[1]

La rareza pesa ahora sobre su historia. La Rare Breeds Survival Trust ha incluido a las ovejas de North Ronaldsay como raza prioritaria, y se considera que están en peligro de extinción, con menos de 600 hembras reproductoras registradas en el Reino Unido.[1]

En North Ronaldsay, la supervivencia depende de una combinación peculiar de animal, marea, algas y piedra. Las ovejas viven porque aprendieron a conocer la franja costera, y porque un viejo muro mantuvo los campos verdes al otro lado.

Fuentes

  1. North Ronaldsay sheep, Wikipedia